De vuelta al blog, porque irme no me he ido a ningún sitio; pero estoy muy perezosa con la cocina, ¿y si no cocino, qué voy a contaros? Podría contaros mi vida, pero es poco interesante y hay blogs por aquí muy entretenidos y bastante más recomendables de leer. :)
La receta de hoy es una de esas recetas que no lees en ningún sitio, esa receta que piensas que te has inventado tú porque buscas en el frigo a ver que tienes y con un poco de esto, y un poco de lo otro consigues un plato buenísimo. Luego entras en internet y descubres que hay montooooones de recetas como la tuya. Unas con pollo, otras con cerdo, otras con cebolla fresca, otras con cebolla de bote....
- Pechugas de pollo
- 1 sobre de sopa de cebolla
- 1/2 litro de zumo de naranja natural o 3/4 de litro, depende de la cantidad de pollo.
- aceite
- sal
- pimienta negra molida
PREPARACION:
Cubrimos con aceite el fondo de una cazuela. Salpimentamos las pechugas de pollo, enteras pero limpias, sin hueso y sin piel. Doramos en el aceite y cuando estén doradas añadimos el zumo de naranja y el sobre de sopa de cebolla. Dejaremos cocer a fuego lento aproximadamente unos 15 minutos, dándole a las pechugas un par de vueltas para que se hagan bien.
La salsa irá espesando por si sola, y yo no le pongo sal porque la sopa ya le aporta la sal que necesita. Depende como sean de dulce las naranjas que utilicéis la salsa quedará más dulce o un poco más ácida, está buena de las dos maneras.
Aunque en la foto está la pechuga servida entera, no suelo hacerlo así, me gusta hacer filetes cuando la pechuga se enfría y meterlos en la salsa para servir la carne ya fileteada, tiene más sabor y así cada uno se sirve la cantidad que quiere.
Y de momento esto es todo, la próxima entrada será dulce y espero tener tiempo y ganas de pasar por aquí más seguidito. BSS.